SMOKING
Mientras observaba desde el interior a través del vidrio de la ventana, un tierno perrito de pelaje largo protagonizó una épica escena de sospecha al encontrarse cara a cara con una peculiar decoración esquelética colocada en el exterior. Con los ojos bien abiertos y una expresión de total incredulidad, el can no le quitaba la vista de encima a su rígido y silencioso vecino.
La divertida postal dejó en claro que la convivencia entre los vivos y las decoraciones temáticas nunca es sencilla, regalando un momento de comedia pura que demuestra que las sospechas perrunas no conocen límites