SMOKING
El Aeropuerto Internacional Pearson de Toronto, el corazón de la conectividad canadiense, se ha visto obligado a claudicar ante la fuerza de la naturaleza. Lo que comenzó como un frente frío terminó en una tormenta invernal récord que ha dejado caer más de 50 centímetros de nieve, paralizando por completo la región de Ontario y transformando las pistas de aterrizaje en un desierto blanco e intransitable.
Las impactantes imágenes que circulan en redes sociales parecen irreales: aeronaves de gran tamaño aparecen literalmente sepultadas bajo densas capas de nieve, con los motores y fuselajes apenas visibles tras el manto blanco. Las rampas de acceso y las pasarelas se han convertido en obstáculos imposibles, obligando a la cancelación de cientos de vuelos y dejando a miles de pasajeros en tierra. Aunque los equipos de despeje trabajan en turnos ininterrumpidos con maquinaria pesada, el volumen de nieve acumulada ha superado cualquier protocolo habitual, marcando una jornada que ya se inscribe en los libros de récords meteorológicos de Canadá.