SMOKING
En el hermético Japón del siglo XVI, la figura de Yasuke emergió no solo como una curiosidad visual, sino como un símbolo de superación que desafió las estructuras de poder del Período Sengoku. Su vida es el relato de un hombre que pasó de las cadenas del comercio portugués a portar las katanas del unificador de Japón, Oda Nobunaga.
El impacto de su llegada (1579): Al desembarcar en Japón junto al jesuita Alessandro Valignano, su piel oscura y su estatura (superior a 1.80 m) causaron tal conmoción que la gente se agolpaba para verlo. Se dice que el propio Nobunaga, incrédulo, ordenó que lo lavaran pensando que estaba pintado con tinta.
De sirviente a guerrero de élite: Nobunaga, fascinado por su fuerza y rapidez para aprender el idioma y las costumbres, le otorgó el estatus de samurái. Este fue un hecho sin precedentes, pues rompió con el exclusivismo nativo de la casta guerrera japonesa.
Mano derecha del Shogun: Yasuke no fue solo un guardia; se convirtió en confidente de Nobunaga y participó en diálogos diplomáticos de alto nivel, ganándose el respeto en la corte y el recelo de los sectores más tradicionales.
Tras la traición y muerte de Nobunaga en el incidente de Honnō-ji (1582), Yasuke luchó valientemente para proteger al heredero, Oda Nobutada. Tras la derrota, fue capturado y devuelto a los jesuitas. A partir de ahí, su rastro se desvanece en la historia, dejando un vacío documental que ha alimentado su leyenda en el cine, el anime y la literatura moderna.
Legado: Yasuke es hoy mucho más que un dato histórico; es un símbolo global de integración y la prueba de que el honor y el coraje no conocen fronteras ni colores de piel.